Lo que necesitas saber:

Investigadoras en Oregon probaron la absorción de los productos para la menstruación, por primera vez, con sangre real.

En un mundo en el que los hombres son la medida para todo, la salud de las mujeres queda en un plano lejano de las investigaciones. ¡Ni se diga de la salud menstrual!

¿Qué tanto estamos relegadas de la ciencia y el conocimiento? Un ejemplo: La Universidad de Stanford encontró que la búsqueda de “sangre menstrual” en una base de datos médica arroja sólo 400 resultados. “Disfunción eréctil” tiene diez mil.

¿De qué va el nuevo estudio sobre la menstruación?

Tampones y toallas sanitarias, los productos más comunes para menstruación/Foto: Pexel

Emma DeLoughery, Alyssa C. Colwill, Alison Edelman y Bethany Samuelson son cuatro mujeres investigadoras en la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón. Ellas se clavaron en los productos para la menstruación y su capacidad para gestionar sangrados abundantes.

El gran hito de estas mujeres es que las toallas sanitarias, tampones y otros productos para la menstruación no absorben tanto como anuncian las marcas comerciales. ¿Están haciendo algo mal los fabricantes de estos productos?

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¡Así es! La absorción de los productos menstruales se testea, generalmente, usando agua salina, como en los comerciales. No sangre real ni flujo menstrual; que contiene sangre, secreciones vaginales y células del endometrio. Es decir, una secreción mucho más pesada.

Emma y su equipo de investigadoras son las primeras en usar sangre humana real para probar la capacidad de absorción de los productos para la menstruación. Sí, apenas hace una semana, en el año 2023. AQUÍ el estudio.

Más hallazgos sobre la menstruación

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El estudio, además, menciona que sólo las toallas y los tampones son validados clínicamente con la Tabla Gráfica de Evaluación de la Pérdida de SangrePictorial Blood Assessment Chart o PBAC, en inglés—.

Esta medida universal ayuda a diagnosticar si una mujer sufre menstruaciones abundantes, más allá de lo normal. Esto se llama menorragia. El número de toallas o tampones usados cada hora determinará si hay alguna alteración en la salud menstrual.

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El problema es que la PBAC no incluye nuevos productos para la gestión menstrual, como la copa, el disco o ropa interior absorbente. De hecho, encontraron que el disco menstrual es la mejor opción para las mujeres con menstruaciones abundantes. El que la PBAC ni la tome en cuenta ya nos dice mucho sobre la mirada masculina que abunda en las investigaciones.

Menstruación: Un tema ignorado históricamente

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El conocimiento del mundo y todo lo que habita en él es definido a través de la mirada masculina. Los hombres eran los únicos que podían estudiar. Pero no cualquier tipo de hombres; los blancos, ricos, occidentales y privilegiados la llevaban de ganar.

¿Y las mujeres? Debían estar en casa, cuidando a los hijos, atendiendo la casa y al marido. Por esas razones, el conocimiento tiene un enfoque muy particular, masculino, que dicta lo que existe y lo que no en las ciencias.

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Algunas teóricas feministas se dieron cuenta de esto y analizaron los sesgos que hay en la ciencia:

“El conocimiento científico se encuentra cruzado por intereses y relaciones de poder, así como por las características de los sujetos que lo producen y el contexto social de estos”.

– María Falconí Abad

Mujeres y la menstruación: ¿Cómo nos discrimina la ciencia?

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¿Quién produce el conocimiento? Los hombres, generalmente. Un ejemplo de la mirada masculina en la producción del conocimiento es cómo la vacuna contra el COVID-19 alteró la menstruación de las mujeres y la comunidad científica ni lo consideró. Fueron las mujeres quienes juntaron testimonios.

Hasta hace poco no sabíamos qué pasaba con la menstruación en el espacio. Fue una mujer astronauta la que resolvió las dudas. Así nació la epistemología feminista, criticando el sesgo sexista en la producción del conocimiento.

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Ahora es más común que la menstruación se tome en cuenta, poco a poco, en diferentes ámbitos. Apenas el año pasado el Chelsea Femenil fue el primer equipo en adaptar sus entrenamientos al ciclo menstrual de las jugadoras.

Inglaterra, por su parte, buscó cambios en el uniforme de la Selección Femenil, pensando en la menstruación. Por otra parte, en España, México y Chile ya se habla de un permiso menstrual para las mujeres que sufren menstruaciones dolorosas.

Emma y su equipazo dieron un paso enorme para saber más sobre nuestros cuerpos y sus comportamientos. Crear conocimiento tomando en cuenta a las mujeres es un paso más en la lucha por la equidad.

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